lunes, 28 de noviembre de 2016

Vacío y Oscuro



Nunca en la historia de los poetas hablaron de esquirlas de arena en el viento, seré entonces un osado improvisador de versos, un holgazán que sueña con bellas frases y se deleita en las más recónditas habitaciones de su ser. Desde ese lugar los miro a todos, te miro a ti, y miro en mí, tu espera. 
Siempre esperas que diga algo, que actúe de tal modo. No tengo nada qué decir, no tengo la más mínima idea de qué hacer. No tengo nada para darte, ni mi desdicha para que la vuelvas lástima. No tengo nada, sólo miles de pequeños instantes. Fuera y dentro de ellos me evaporo en caminos de brasas. Soy un criminal al hacer gotear su cuerpo, soy su amor y también soy nada, y soy toda la nada del táctil vacio... De la conjetura de mis días vengo, y del poema que escribió mi antepasado. Vengo del tiempo que me arrastra y que me mata lento.
                                                                   Juan D.P.
                                                                            20/11/16


lunes, 14 de noviembre de 2016

ENSUEÑO


La mente es como un jardín amurallado. Ni la muerte puede tocar los pensamientos que ahí florecen. He descubierto para mí, y a su vez sin poder transmitirlo, que el pensamiento está hecho de laberintos conocidos, cada vez y siempre llevo el lenguaje hasta al límite donde recorre un camino ya infantil. Debió ser especial, o qué sé yo si fue una pesadilla de la que he estado inmerso, casi que meditando en estos días. Me parece que tengo la pregunta capital ¿cómo funciona la arquitectura del pensamiento? y llevando todo eso a un lugar que viví, sin siquiera percibirlo, mas al inconsciente se le es revelado este misterio. Lo escribo porque he tenido esa extraña sensación de comunión; del yo y del otro, de la cual estoy seguro que de golpe me encuentro en la sala de profesores, pasillos largos donde se ponen ciclas, arboles altos que golpean el suelo con sus pequeños frutos y justo frente a éste, es decir, a la izquierda, hay gritos  desgarrados que vienen desde el jardín de niños.

Juan D.P.
14/11/16
Derechos Reservados

lunes, 17 de octubre de 2016

FRAGE, HUGO VON HOFMMANSTHAL


Hugo Von Hofmmansthal (Frage)
¿No ves cómo tiemblan mis labios?
¿No puedes leer estos rasgos pálidos?
No quiero que sientas mi sonrisa atormentada,
Porque mis ojos te castigan con preguntas. 

No tiene mucho tiempo este soplo de mi vida,
Por eso, en este momento, lleva mi brazo tibio sobre ti, 
Para pintar este pantano de días vacíos y estériles, 
Con el fin de tejer la palidez de la luz de mis ojos.
Merkst du denn nicht, wie meine Lippen beben?
Kannst du nicht lesen diese bleichen Züge,
Nicht fühlen, dass mein Lächeln Qual und Lüge,
Wenn meine Blicke forschend dich umschweben?
Sehnst du dich nicht nach einem Hauch von Leben,
Nach einem heißen Arm, dich fortzutragen
Aus diesem Sumpf von öden, leeren Tagen,
Um den die bleichen, irren Lichter weben?

Fragmento. Trducción, Juan David Plazas.


domingo, 16 de octubre de 2016

PRECIADAS CICATRICES



Mi primer recuerdo es la imagen de mi Abuelo Carlos, sentado en un mueble de cuero café, aislado, ausente, con su sombrero en la mano, parecía molesto con sus manos empuñadas y venosas. Yo estoy parado justo ahí, en la zona más secreta de la casa, sin saber qué hacer, con el temor de que voltee su mirada hacía mí y me descubra, Tengo 9 años...
 A mí no me interesa lo que ocultan los recuerdos, ese misterio que puede estar atrás, si no la intensidad inolvidable de la imagen, que se refleja en la memoria como una cicatriz, lo que se ve, no es el contenido del recuerdo, si no su forma.
Recuerdo la primera vez que vi llorar a mi Madre. Recuerdo escuchar la voz de mi Padre de regreso después de un largo viaje. Recuerdo el aroma y la tibieza de la primera vez que toqué a una mujer. Recuerdo estar mirando por la ventana de un carro los arboles pasar distorsionados, con mi mirada inmóvil. Recuerdo mi primer encuentro con Borges, afectado por su astronómica literatura, sin lograr entenderlo, pero abrumado hasta los huesos, de su belleza casi insoportable.
La emoción persiste con el descubrimiento, eso es irrepetible y es único. Qué importa si fui desdichado o feliz alguna vez, eso seguirá repitiéndose una y otra vez, Y yo seguiré siendo un conjunto de recuerdos que como fotos impresas de sensaciones y personas, construyen esta casa, en medio del campo que se refleja en un lago hondo y manso.

Juan D.P. OCT 16/16

jueves, 29 de septiembre de 2016

Toda la vida


Te quiero toda la vida, en cualquier momento de ella, 
por ella caminaré queriéndote. No importa que el olvido nos absorba, yo lo venceré, como se vence a la muerte... Escribiendo.

Siento y estoy seguro que estoy vivo, sólo en ese intervalo de tiempo, en que te miro, te admiro, que no es trivial, que no es banal, ni es eterno. Tan especial, para esta luz de soledad de mi camino.

Ven y siéntate conmigo, tengo miedo,
mas no vengas si se te escapa y arrastra el tiempo, 
ven para celebrar mi vida y hacerme creer en ti,
del modo que intento yo, para ser uno y también dos que hablan del amor.

Juan D.P. Sep 29/31


martes, 20 de septiembre de 2016

DE CAMINO A CASA


Luego de salir de la casa de mi amigo poeta, Demian. Caminé rumbo a casa, la cual quedaba a las afueras del pequeño pueblo, el pueblo de mi infancia, lo conozco tan bien, que si fuera ciego podría caminar con confianza largas distancias sin perderme. Caminaba tranquilo, pensando en llegar a descansar, con el sol cayendo, y en cada minuto haciéndose más oscuro, sentí la presencia de un individuo pisando los pasos que iba dejando. Con algo de incomodidad miraba constantemente hacía atrás, mientras aceleraba el ritmo. Cuando me adentré a la zona rural, tuve terror, mi paranoia se había convertido en pasos reales y una sombra que se difuminaba entre las ramas del pequeño camino se hacían cada vez más visible. Sin más, me vi corriendo y saltando obstáculos de piedras y pedazos de raíces que brotaban de la superficie del suelo, con mi corazón a punto de estallar de pánico, mire de reojo a una persona corriendo detrás de mí, haciendo sonidos extraños, alguien venía por mí, alguien quería hacerme daño. Lo noté por la expresión de su rostro, fue un instante de tiempo cuando corría, supe entonces, que algo estaba muy mal. Su expresión en los ojos, nunca podría explicar de manera exacta para el lector, esta descripción en su tiempo será siempre pobre, pero si de consuelo sirve, la gesticulación de su mirada y el contorno de su rostro, no era humano, no era un rostro, estaba huyendo de una presencia diabólica.
Decidí desviarme repentinamente y subí una montaña para intentar perderlo, lo hice con todas mis fuerzas, lleno de total miedo, escalé esa montaña con saltos agigantados, quería perder de vista al ser que me perseguía. Al llegar a la cumbre, encontré una casa, me sentí a salvo y seguro, iluminado sólo con la luz que proporcionaba la luna, una mirada blanco y negro del paisaje. Noté que nadie más que yo estaba en aquél lugar. Rápidamente miraba hacía todos los puntos cardinales para vigilar.  Y justo cuando entraba en calma, apareció aquél individuo, caminando hacía a mí, saliendo de los matorrales lentamente, llevaba un sombrero negro que le tapaba casi todo el rostro, tenía una joroba y era muy pequeño de estatura, con esa  postura inclinada se detuvo y me dijo con voz grabe y sucia: 
- Te encontré, ahora no te puedes escapar, no puedes hacer nada.
A lo que yo respondí: 
-Sí, hay algo que puedo hacer. 
El extraño hombre pregunta con una sonrisa maligna: -¿Qué es?
Y le respondí: -Despertarme.

Juan D.P.

Un saludo desde la Atlántida
Sep 20/16

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sábado, 10 de septiembre de 2016

UN SIN SENTIDO



La pesadez en su mente fue siempre constante, pasaba bastante tiempo en silencio viendo a los demás vivir de la manera correcta, o por lo menos común, a pesar de que parecía reír mucho entre sus amigos, tenía un hoyo negro muy grande en su alma, todo lo que hacía, lo hacía por un impulso hueco de imitación, la verdad es que pienso que era incapaz ser su versión real frente a otros. Vi que era muy joven, tenía un vigor y una ternura única, lo supe una vez que le vi los ojos apuntando hacía su amada madre. Supongo que tenía unos 16 o 17 años, no lo recuerdo bien, pero que importa modificar su edad ahora, ya que el pasado es tan plástico.
Él, nunca supo quién yo era, por eso pienso que no me recordaba hasta ayer, hablamos poco en aquella hora, quizá un cruce de aladas palabras, quizá un intercambio de sonrisas, de gesticulaciones mecánicas, del protocolo de entablar una conversación sin sentido. Sin embargo, hay un momento de nuestro encuentro, que jamás olvidaré. Pero bueno señores lectores, tendría que ser un prodigio de las letras, un prospecto de Conrad, Dickens, Stevenson, tendría que hacerlos sentir lo que sentí aquél momento, como una pesadilla, que contarla no tiene nada que ver con vivir tal horror. Sin más, ahora diré el momento ápice que pase a su lado. Lo encontré junto a un árbol muy grande que ya no existe más, tenía una guitarra acústica terciada a su cuerpo, acababa de salir de casa de uno de sus amigos y me dijo lo siguiente: - Tengo miedo de morir, y de igual manera es lo que más deseo, sé que eres redactor en el diario del pueblo los domingos, por eso, te pido que escribas un día acerca mí, el día lo sabrás si escuchas y recuerdas estas palabras, hazlo tal cual me has percibido en este corto lapso de tiempo que nos conocemos, no importa el tiempo futuro en que lo escribas, y ni del momento, pues mi muerte te dará la razón para escribir.

El diario de hoy, 3 de abril del 2008, coinciden dos noticias. El suicidio de un joven guitarrista y una reseña literaria sobre la depresión.

Juan D.P.
Mayo 11/16
Un saludo desde la Altántida
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